"Buscamos llenar el vacío de nuestra individualidad y por un breve momento disfrutamos de la ilusión de estar completos. Pero es sólo una ilusión: el amor une y después divide"

martes, 3 de noviembre de 2009



Dalí ya en su etapa surrealista, le permite reflejar en sus obras su vida y todas sus obsesiones.Una de ellas es el sexo. Profundo conocedor de los estudios de Freud, Dalí no esconde su personalidad ni sus problemas que da a conocer tanto en sus cuadros como en sus entrevistas. Esta personalidad abierta le diferencia de todos los otros artistas del movimiento surrealista.En este cuadro todo tiene su significado más o menos ambiguo. El elemento central es su autorretrato -que repetirá en muchos otros cuadros-, estilizado pero reconocible: la gran nariz, el color amarillento y cara alargada. Está claro que el protagonista de todas las alegorías es él, y pegado a su figura hay numerosos elementos con significados variados. El saltamontes, un animal que le producía pavor, lleno de hormigas que simbolizan la muerte. Un anzuelo como atadura a la familia - más que nada a su madre y a su hermana -, el león como deseo sexual, usa piedras como su pasado, una figura aislada como soledad...El tema de la masturbación aparece en la mujer de estilo modernista que surge de su retrato y cuyo rostro esta cerca de unos genitales masculinos escondidos en unos calzoncillos ceñidos, blancos tales como los que él usaba. Pegada a la mujer hay un lirio, que simboliza la pureza, una enrevesada forma de definir a la masturbación como la relación sexual más pura.Como es constante desde que la conoció, Gala aparece representada, en este caso en la pareja que está abrazada debajo de la figura principal. Las pestañas largas de todos los autorretratos de este estilo que se hizo Dalí representan la esperanza de cumplir sus sueños..

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